Es hora de que Messi vuelva a alzarse en el Real Madrid

Tras saquear 26 goles en los partidos de El Clásico, parece casi inconcebible que Leo Messi no haya logrado encontrar la red ante el Real Madrid desde mayo de 2018.

Han pasado siete partidos contra el eterno rival desde entonces y, más recientemente, no ha parecido ni cerca de ampliar su récord.

Aunque siempre hay un incentivo adicional para anotar contra Los Blancos, el partido del sábado es posiblemente más importante que cualquier otro de las últimas temporadas.

Desde el punto de vista personal, si Messi consigue uno le daría 30 goles en todas las competiciones por 13ª campaña consecutiva.

Es un disco asombroso de cualquier forma que quieras disfrazarlo.

Además, podría ser crucial para ayudar a los catalanes a mantener a sus anfitriones a distancia en la liga mientras ejerce la máxima presión sobre el Atleti.

Será una pregunta difícil a pesar de que no se espera que Sergio Ramos y Raphael Varane jueguen ningún papel en el partido.

El Barça ha perdido dos de los últimos tres Clásicos y solo ha marcado un gol: el último tiempo fuera de Ansu Fati.

Ciertamente estamos en la mejor forma para entrar en el juego, de eso no hay duda, aunque hay un signo de interrogación sobre la habilidad táctica de Ronald Koeman.

Fue completamente superado por Zinedine Zidane a principios de esta temporada y el francés no es la mejor mente táctica del fútbol europeo.

Sin embargo, tiene la habilidad de sacar lo mejor de su equipo cuando es importante.

Defensivamente, parecería que Gerard Piqué está en una carrera contrarreloj para estar en forma para el partido, pero Ronald Araujo es un respaldo perfectamente aceptable.

Contra el ritmo de Vinicius Junior y la fisicalidad de Karim Benzema, incluso podría ser la mejor opción en esta ocasión.

Dada la importancia del resultado, no puede haber excusas para una actuación por debajo del par de cualquier jugador. En el campo de Valdebebas hay que dejar cada gota de sangre, sudor y lágrimas.

No habrá quejas de los culers si se cumple ese requisito mínimo.

Si hay pasajeros el sábado, Koeman debe actuar con rapidez y decisión. No traer a Riqui Puig a cinco minutos del final y esperar que haga milagros.

Es cierto que la temporada no depende de este resultado, pero una victoria hará maravillas en la moral del equipo y de la afición y, francamente, ya es hora de que el Barça supere al eterno rival.