Woodstock 50 está demandando a su antiguo socio, la agencia de publicidad japonesa y la firma de relaciones públicas Dentsu Group, por presuntamente sabotear su evento fallido de 2019.

Woodstock 50 presentó recientemente la queja ante un tribunal federal de Nueva York, y DMN obtuvo una copia exclusiva de la presentación.

El documento legal firmemente redactado apunta rápidamente a Dentsu, una de las compañías de publicidad más grandes del mundo, declarando que la marca y sus filiales “son directamente responsables de la destrucción” del festival del 50 aniversario.

Para antecedentes, Dentsu originalmente respaldó a Woodstock 50 con una inversión de aproximadamente $ 18 millones. Pero la compañía con sede en Tokio posteriormente rescindió su financiamiento, y supuestamente contactó a los artistas para alentarlos a no tocar en el festival de aniversario, en respuesta a los considerables obstáculos de organización y permisos.

En esta nueva presentación, los organizadores y el equipo legal de Woodstock 50 duplicaron sus quejas previamente emitidas, alegando que Dentsu y sus afiliados violaron los términos del acuerdo existente al retirar los fondos antes mencionados y “atacar Woodstock 50 y el Festival en la prensa”. “

Además, la queja alega que las acciones de Dentsu hicieron imposible que Woodstock 50 ocurriera, incluso con el apoyo fiscal y operativo de una compañía o compañías completamente diferentes (además de Dentsu y sus afiliadas, la Red Dentsu Aegis del Reino Unido y el MKTG de Nueva York).

En consecuencia, Woodstock 50 debe “decenas de millones de dólares” en daños, según el texto.

La demanda también explora la naturaleza de la cancelación de Woodstock 50, argumentando que el festival fue requerido contractualmente a pesar de los desacuerdos entre los organizadores.

Además, los demandantes afirman que su trabajo diligente en la preparación del tan esperado evento fue compensado por Dentsu: “Dentsu tardó meses en considerar los términos del acuerdo para casi todos los contratos clave del Festival, retrasó las aprobaciones necesarias y los pagos retenidos sin razón”.

Por último, la demanda detalla el impacto de que el coproductor de Bonnaroo, Superfly, rebaje la capacidad de carga estimada de Woodstock 50, así como las supuestas respuestas de Dentsu a la cifra actualizada.

Al momento de escribir esto, ni Dentsu ni sus filiales habían abordado públicamente la queja de Woodstock 50.