Los investigadores teorizan que, en las condiciones adecuadas, los exoplanetas ricos en carbono podrían generar enormes cantidades de diamantes debajo de su superficie.
La receta que incluye calor, presión, carbono, agua y tiempo da como resultado diamantes, y es probable que algunos planetas tengan la combinación correcta.
Es muy probable que estos planetas no sean habitables, pero vale la pena visitarlos por sus recursos.

La Tierra tiene muchos recursos. Los más valiosos nos ayudan a mantenernos vivos y permitieron que la vida existiera en este planeta en primer lugar, pero algunos otros recursos como los metales preciosos y las gemas son relativamente escasos. El costo de estos recursos refleja esa escasez, pero puede que no ocurra lo mismo en otros mundos. De hecho, algunos planetas pueden estar repletos de recursos que consideramos raros.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona y la Universidad de Chicago ha revelado que es posible que los exoplanetas ricos en carbono se conviertan esencialmente en enormes esferas de diamantes flotando por el espacio.

Como explican los investigadores, la probabilidad de que un planeta sea algo parecido a un diamante masivo se basa completamente en la composición de las estrellas que orbitan. Es más probable que los planetas que orbitan alrededor de estrellas ricas en carbono estén hechos de carbono, principalmente porque el material que forma una estrella también suele ser responsable de formar los planetas que eventualmente la orbitan.

La otra clave para crear un “exoplaneta de diamantes” es el agua. El agua es abundante en la Tierra, pero también se cree que es bastante común en el cosmos en su conjunto. El agua, el carbono y la presión, que los planetas tendrían mucho gracias a la gravedad, podrían hacer que el interior de estas plantas se llene de diamantes.

Los investigadores probaron su teoría colocando carburo de silicio en una situación de muy alta presión. Lo colocaron en agua y luego lo comprimieron con “yunques” de diamante para aumentar la tensión sobre el carbono, luego lo calentaron con un láser para imitar las condiciones dentro de un planeta rico en carbono. La fórmula de calor, presión, agua y carbono funcionó, y el resultado fueron diamantes y sílice.

Una gran clave que los investigadores se apresuran a señalar en su estudio publicado en The Planetary Science Journal es que estos planetas, aunque atractivos, definitivamente no serían hospitalarios para la vida tal como la conocemos. La alta concentración de carbono inhibiría la actividad geológica y, se cree, conduciría a una atmósfera inhóspita. Sin embargo, estos planetas podrían ser objetivos de exploración humana cuando se trata de recursos.

“Independientemente de la habitabilidad, este es un paso adicional para ayudarnos a comprender y caracterizar nuestras cada vez mayores y mejoradas observaciones de exoplanetas”, dijo Harrison Allen-Sutter, autor principal del estudio, en un comunicado. “Cuanto más aprendamos, mejor seremos capaces de interpretar los nuevos datos de las próximas misiones futuras como el telescopio espacial James Webb y el telescopio espacial romano Nancy Grace para comprender los mundos más allá de nuestro propio sistema solar”.

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